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Tomate

El tomate tiene una composición nutricional muy rica que variará en función del punto de maduración en el que se encuentre. Un tomate verde/amarillo será más rico en beta-carotenos, pigmento responsable del color amarillo-anaranjado de los vegetales, con la capacidad de convertirse en vitamina A dentro del cuerpo. Sus acciones principales son  ayudar a preservar una buena visión, proteger la piel de la oxidación y reforzar el buen funcionamiento del sistema inmune.

Cuando elegimos un tomate más maduro, más rojo, el pigmento predominante y también responsable del color será el licopeno. El licopeno también es un caroteno pero que en este caso no se convierte en vitamina A, sino que tiene funciones propias como proteger la mácula del ojo de su degeneración por el envejecimiento, preservando una buena visión durante más tiempo y una acción antioxidante, sobre todo en los vasos sanguíneos, ayudando a mantener un corazón más fuerte.

Pimiento

Verde, amarillo y rojo son los principales colores que podemos consumir de pimiento. Cada uno tendrá un beneficio diferente para la salud, pues cada pigmento aportará unas propiedades para la salud diferentes.

El pimiento rojo es el más rico en vitamina C  y en beta-caroteno. La cantidad de vitamina C del pimiento es el doble que en la naranja y muy superior a la de cualquier otro alimento. Esta vitamina ayuda a prevenir resfriados y a cicatrizar mejor la piel.

El verde y el amarillo son una fuente excelente de otros carotenoides, como la  luteína y la zeaxantina. Ambos se encuentran principalmente en la mácula del ojo (la zeaxantina en el centro y la luteína en los bordes). Su función es proteger al ojo de la acción oxidante de la luz.

El pimiento verde también contiene una pequeña cantidad de nicotina, que puede proporcionar un efecto protector frente a la enfermedad de Párkinson.

Pepino

El pepino se viene usando tradicionalmente tanto en cocina como en cosmética. Su capacidad para mantener fría el agua que hay en su interior cuando se refrigera y su contenido en polifenoles de acción antioxidante, hacen que aplicado localmente sobre los ojos puedan reducir la inflamación en caso de bolsas y ojeras, aunque nunca será tan efectivo como el buen descanso.

Es uno de los alimentos más alcalinos que existen y actúa contrarrestando la acidez que el cuerpo adquiere cuando comemos mal o nos estresamos. La acidez más fácilmente reconocible es la de  estómago, para la que puede ser un buen remedio consumir un pepino con zumo de limón y aceite de oliva, si bien algunas personas sensibles puedan encontrar difícil su digestión.

El pepino es de los alimentos vegetales menos calóricos que existen y además diurético, lo que lo convierte en ideal para mantener una alimentación baja en calorías.

Berenjena

La berenjena es un alimento muy valorado gracias a que tiene diferentes beneficios para la salud. Además de facilitar las digestiones, la berenjena es excelente para acompañar platos con alto contenido en grasa, porque dificulta su absorción y por tanto hace que se acumulen menos en tejidos y arterias.

También es considerada uno de los alimentos más adecuados para mejorar la circulación sanguínea, pues relaja las paredes de los vasos.

Curiosamente, es en la piel es donde se encuentran la mayoría de sus sustancias beneficiosas para la salud, así que conviene comerla bien lavada y sin pelar. La acción principal de estas sustancias es ser un potente antioxidante y por tanto el proteger a las células de su oxidación, a las articulaciones de su degeneración y ayuda a reducir los niveles de colesterol “malo”.

Es importante cocinarla bien y no comerla cruda, pues podría producir algunos síntomas indeseados como dolores de cabeza.

Calabacín

El calabacín es una opción muy buena para situaciones de estómago delicado y cuando se quiere guardar la línea. Además de tener muy pocas calorías, es rico en mucílagos, un tipo de fibra que suaviza y desinflama la mucosa del aparato digestivo, favoreciendo así las digestiones. El mucílago se hincha en contacto con el agua, aumentando la sensación de saciedad, la absorción de nutrientes y favoreciendo la evacuación.

Se puede consumir crudo o cocinado y preferiblemente con piel. El calabacín crudo es muy rico en ácido fólico, vitamina que posee diversos beneficios para la salud, en particular para mujeres embarazadas que están planeando estarlo, pues ayuda al buen desarrollo del feto.

El calabacín amarillo tiene un contenido en los carotenoides luteína y zeaxantina muy superior a cualquier otro vegetal. De hecho un calabacín amarillo mediano cubre prácticamente la cantidad necesaria diaria de estos carotenos para obtener sus beneficios.

Sandía

Aunque popularmente se crea que es el tomate el fruto que más licopeno tiene, en realidad no lo es. La sandía lo supera, pero para que su absorción sea mayor necesita ser triturada o licuada. Por eso un licuado de sandía es la opción más saludable.

Si además en este licuado incluimos la parte blanca que hay entre la pulpa y la corteza, se enriquecerá en citrulina, un aminoácido con efectos beneficiosos sobre el corazón entre otros.

Como veíamos en el caso del tomate, el licopeno es un potente antioxidante que tiene como acción principal prevenir las enfermedades cardiovasculares así como la degeneración de la mácula y aparición de cataratas. También es rica en luteína, lo que potencia su acción beneficiosa sobre la visión.

También tiene una cantidad aceptable de vitamina C, potasio, calcio, magnesio y fósforo.

La sandía es muy poco calórica, tiene la mitad de azúcar que una cantidad equivalente de manzana.

Melón

Rehidratante, refrescante y reconstituyente serían los adjetivos más apropiados para definir al melón. Su elevado contenido en agua y sales minerales, que actúan directamente sobre el músculo y corazón, lo convierten en una fruta idónea para aquellos que practican deporte.

Es rico en potasio, sodio y cloro. Estos tres minerales son considerados como reguladores del organismo por participar en su equilibrio ácido-base y reparto del agua corporal. El sodio contribuye a la transmisión de impulsos nerviosos en los músculos, el potasio participa en la contracción del musculo cardiaco y el cloro ayuda al hígado a eliminar toxinas y participar en la activación y regulación de la función muscular.  Mediante estos mecanismos favorece la función renal.

Junto con el plátano y el mango, el melón es la fruta fresca que más vitamina B6 tiene. Una deficiencia en esta vitamina se ha asociado con la aparición de dermatitis seborreica, debilidad del sistema inmune y anemia.

Lechuga

Las lechugas en general son fuente de carotenos y vitamina K,  y su contenido será mayor cuanto más oscura sea. Así, la lechuga romana, por ejemplo, tiene más ácido fólico, hierro y potasio que otras de hoja más clara.

La lechuga además tiene una pequeña cantidad de unos fitoestrógenos llamados lignanos. Los  fitoestrógenos son considerados “estrógenos vegetales”,  y hoy día se consumen con la soja y son aconsejados en la época de la menopausia.

La lechuga también ha sido objeto de numerosos mitos sobre su consumo. Se rumorea que la lechuga para cenar calma los nervios, que retiene líquidos o que genera gases. Mito o realidad, hay que tener en cuenta que la cantidad que normalmente se consume de lechuga en una comida tiene un peso tan ligero que hace difícil valorar un efecto positivo o negativo. En todo caso, el consumo de alimentos frescos, verdes y crudos siempre será positivo.

Judía Verde

Espinaca, brócoli, col lombarda y judía son los vegetales que más calcio tienen. Esto ayuda a aquellas personas que no toman lácteos y estén preocupadas por su ingesta de calcio, sobre todo llegada una edad en la que los huesos empiezan a desgastarse y necesitarlo más. También es importante destacar que el calcio ingerido con la dieta debe ser movilizado para ser absorbido, y por tanto se requiere de ejercicio físico para que el cuerpo pueda utilizarlo.

Su antioxidantes principal son las llamadas antocianidinas, las mismas que nos encontramos en la uva o el vino. Además son ricas en luteína y zeaxantina, carotenos  que están implicados en la prevención de cataratas y degeneración de la vista, fibra, vitamina C y ácido fólico.

Gracias a su composición nutricional el consumo de judías verdes puede ayudar a reducir los niveles de colesterol “malo” y regular los de azúcar en la sangre.

IV/V Gama

El ritmo acelerado del día a día y la modificación de roles en el hogar, junto con la preocupación por la salud y la estética, han dado lugar a una fuerte demanda de alimentos de sencilla y rápida preparación, siendo a su vez saludables y nutritivos. Tomando la alternativa a los productos frescos, a las conservas y a los congelados, han irrumpido con fuerza en los distintos tipos de comercios de alimentación los denominados productos de ‘IV gama’, hortalizas mínimamente procesadas y listas para su consumo.